Asociación Compostelana de Niños y Niñas Hiperactivos

 


Etapa de Educación Infantil


En esta etapa son los padres y profesores quienes observan en los niños/as conductas como:

  • Inquietud exagerada. Es incansable.
  • Impulsividad excesiva que les causa numerosos problemas en el trato con compañeros.  No es malicioso, parece que no  puede o no sabe hacer las cosas de otro modo.
  • Rabietas explosivas.
  • Desobedientes.
  • No escucha cuando le hablan.
  • Se distrae fácilmente.
  • Abandona actividades y juego (no juega con nada, pero toca todo)
  • Reclama continuamente la atención de los adultos.
  • Necesita supervisión continua.
  • Dificultades en la relación con otros niños/as (discusiones, peleas)      
  • Padres y profesores manifiestan sentirse agobiados por la atención que demandan.

     

    Etapa de Educación Primaria

    Los niños/as con TDAH se enfrentan en esta etapa a unas exigencias escolares  y de aprendizaje cada vez más complejas. A los síntomas propios del trastorno se suman:

    • Los síntomas propios del trastorno dificultan  el aprendizaje provocando un bajo rendimiento escolar. Los profesores se sienten “desorientados” cuando comprueban que un niño inteligente rinde muy por debajo de lo esperado.
    • En esta etapa aparecen las dificultades del aprendizaje y el 50% de los niños/as con TDAH también presentan trastornos del aprendizaje específicos (lectura, escritura, cálculo…).
    • Rendimiento variable (un día saben hacer bien las tareas y al  otro parecen haberlo olvidado todo).
    • Desorganización en tareas escolares y dificultad para terminarlas.
    • Falta de interés por actividades que requieren esfuerzo mental durante periodos largos de tiempo.
    • Problemas de memoria a corto plazo y de memoria de trabajo. (problemas para recordar lo aprendido y utilizar lo que se sabe.)
    • Dificultad para realizar varias instrucciones seguidas.
    • Se saltan normas (no intencionadamente, sino porque no las recuerdan).
    • Bajo autocontrol de las emociones y baja tolerancia a la frustración (su madurez emocional y social  es inferior a la de los niños/as de su edad). Se irritan con  facilidad y se niegan a intentar de nuevo las cosas después de haber fracasado reiteradamente.
    • Hiperfamiliaridad, hace preguntas indiscretas, incluso a desconocidos, sin tener en cuenta  si molesta o no.
    • Deficiente capacidad de previsión. (Actúan y después piensan.)
    • Dificultades en la percepción  del tiempo.
    • Dificultad para aprender de sus errores.
    • Bajo autoconcepto y baja autoestima (reciben críticas continuas  “nunca haces las cosas bien” o “eres un vago”  y terminan creyéndoselo).
    • Problemas en las relaciones sociales (debido a su comportamiento inadecuado  sufren rechazo social y les resulta difícil tener amigos).
    • Ansiedad (las frecuentes experiencias de fracaso en casa, el colegio y con los compañeros les hace sentirse nervios y ansiosos).

      En demasiadas ocasiones, pero sobre todo si el TDAH está asociado a dificultades de aprendizaje, el niño/a suele ser tachado de vago y desobediente por los adultos que le rodean, CULPÁNDOLE INJUSTAMENTE de ser como es, sin comprender que los síntomas del TDAH no son una elección y que el niño/a hiperactivo/a es, sin ninguna duda, el que más sufre.